Testimonio – Colectivo Comunitario de Fotografía de Gómez Palacio

Hace varias semanas atrás, me fue solicitado por parte de la Unidad Regional de Culturas Populares e Indígenas de Durango/Región Laguna; un escrito a manera de testimonio para una reunión que realizarían en la Cd. de México respecto a los resultados de los Colectivos Comunitarios del Programa México, Cultura para la Armonía de la misma Secretaría de Cultura a través de la Dirección de Colectivos Comunitarios que depende de ella. Por este motivo realicé este texto que comparto con la idea que se conozcan los alcances de mi experiencia a través de la fotografía en este proyecto realizado en Gómez Palacio, Dgo.

Mi experiencia como maestro del Colectivo Comunitario de Fotografía de Gómez Palacio, CoCoFoGP, es que recibí un grupo de niños y adolescentes de edades entre 10 y 15 años, quienes de inicio no eran un grupo integrado y principalmente se trataba de niños que estaban atraídos al colectivo por la novedad de recibir un dispositivo digital, sin un interés real en la fotografía, añadiendo que eran niños y adolescentes que estudiaban la primaria y secundaria respectivamente, pero asistían a la sede donde se asignó e impartió el CoCoFoGP, el Club de Niños y Niñas del DIF de Gómez Palacio, una especie de centro comunitario enfocado a alejar a los niños de las ocasiones de ocio, por tanto de violencia y de las garras de la delincuencia.

Este grupo de niños, disperso, se destacaba por ser muy inquieto, tal cual niños de su edad, pero en quienes imperaba la agresión verbal y a veces hasta física a la menor provocación, se trataba de un grupo sin integración, la mayoría de las veces insensible, en ocasiones hasta crueles por comentarios entre ellos, sin algo en común que los identificara y uniera, a excepción de quienes se conocían por asistir a la misma escuela o en el mismo grupo escolar.

Me parecía gracioso como entre ellos, más que amistad, buscaban noviazgos volátiles a la primera oportunidad, además de que la relación la interrumpían, consecuencia de su exploración temprana en la sexualidad y no tener interés en la relación en sí, pues la hormona la traían muy alborotada. Por otro lado, el intentar hablar de fotografía y ver teoría, era algo que inició una selección natural de los participantes del grupo, pues entre las primeras pláticas en que se planteó y se impartió historia de la fotografía, mas de 3 se dormían o se inquietaban pidiendo permiso de ausentarse para no volver, por muy ameno que se hiciera el tema. Las irregularidad en las asistencias era lo constante.

Escrito de Angie Saldaña, participante del CoCoFoGP

Inicié con prácticas de fotografía análoga, es decir, la fotografía química, haciendo fotos sin cámara, o como mejor se le conoce, usando el lápiz de la naturaleza: los fotogramas. Una vez realizado este ejercicio, en el que los niños pudieron procesar sus fotos (revelar y fijar las primeras imágenes), la teoría comenzó a tomar sentido. Los niños y adolescentes sintieron que era algo entre magia y alquimia. La siguiente práctica ya era causa de interés, pues nos enfocamos a hacer las cámaras estenopeicas con cajas de cartón, a manera de manualidad, lo cual llamó la atención y la asistencia de los chicos mejoró, en ese momento era notorio que tenía cautiva la atención de un número mayor de niños en el grupo. La siguiente practica fue tomar las fotos con esta rudimentaria cámara que apostaron no funcionaría, pero los resultados por borrosos o mal expuestos que fueran, lo que les dio mayor interés en el colectivo. Ahora, ya tenía cautivo su interés y la teoría ya no era un obstáculo pues comenzó a ser asimilada, ya podríamos avanzar en temas de exposición y sus componentes, la abertura, el obturador y la sensibilidad.

Escrito de Gerardo Iovani González Rivera, participante del CoCoFoGP

Una vez que los niños entendieron el manejo de la luz con estenopeicas, se pudieron hacer las primeras practicas con cámaras réflex análogas que les facilité, para luego pasar a las digitales, las que recibieron con mucho entusiasmo, a la vez que ya se podíamos confiarles su cuidado, pues mostraron interés en avanzar y su constancia en la asistencia nos daban pautas para avanzar. Comenzaron realizado las primeras fotos a manera de ver el funcionamiento de la cámara compacta que se les había asignado. Conocieron la clasificación de cámaras fotográficas e identificaron a cuál pertenecía la suya, asimilaron su funcionamiento. Aprendieron a cuidar y mantener limpio su equipo, pues sabían que el equipo era prestado y que tarde o temprano se regresaría para a mediano plazo ser usado pro otros niños como ellos.

La diversión completa vino cuando se tuvo la primera excursión, la fotografía dejó de ser un ejercicio teórico-práctico para ser un juego de exploración. Visitamos una universidad local que nos abrió las puertas, la Ibero Torreón de donde soy egresado, y nos recibieron con los brazos abiertos, los niños gozaron de todas las instalaciones, era la primera vez que veían un plantel de este nivel y su perspectiva de oportunidad se amplió. Salían de la rutina y de su entorno, lograron captar detalles de lo que les llamó la atención, por cierto muy interesantes, ya estábamos en la fase de profundizar la composición fotográfica. Los niños comenzaron a ser respetuosos y ordenados además de mostrar el gusto por la disciplina, fuera del aula escolar a la que estaban acostumbrados.

Conforme pasaba el tiempo, ya tenían tareas de foto, adicionales a las de la escuela que cursaban por las mañanas, así pudieron avanzar en los temas de fotografía del colectivo. Pudimos ver algunos trabajos de grandes maestros de la fotografía, incluso algo que era de muy poco interés entre ellos, la gente. La gente, en especial el retrato o lo que se relacionara les parecía algo que no podrían captar a menos que lo hicieran a distancia, entre la pena de acercarse por miedo al rechazo o la vergüenza de hacerlo, incluso entre ellos no podían tomarse fotos, los resultados eran nada espontáneos. Comenzamos a ver algo de fotografía de calle en ejercicios a través del entorno, y con el ejemplo y el trabajo de maestros mostrado en proyecciones comenzaron a emular algunas técnicas e imágenes que les habían llamado la atención. Se fue fortaleciendo su seguridad, y comenzaron a acercarse a la gente de su comunidad, incluso a platicar con ellos, pues aunque conocían a sus vecinos, no había algo que los acercara a ellos hasta que llegó la fotografía.

Las anécdotas comenzaron a ser parte de la fotografía, ahora podíamos incursionar con la narrativa y la fotografía documental, poniendo atención en lo que acontecía en el entorno desde lo familiar hasta la comunidad.

Las excursiones fueron importantes, pues las salidas alrededor de su colonia, algunos parques y museos, hasta los campos de flores y un humedal, dieron la pauta para ver que el mundo era una oportunidad para ellos, que ellos eran merecedores de oportunidades que solo requerían de dedicación y esfuerzo. El comportamiento de los niños ya era otro, habían aprendido a hacer equipo, a integrarse, pero lo mejor, a equivocarse y aprender de ello sin miedo a la burla o el rechazo, el grupo ya era reconocido por los demás niños del club, ya eran el grupo de fotografía o mejor conocidos como el CoCoFo, los demás niños querían ser parte de este grupo especial como lo veían, un grupo de niños maduros a pesar de ser algunos de la misma edad, y quienes en un inicio habían sido parte de el, pero que habían desertado por falta de interés, se arrepentían de no haber tomado en serio el colectivo y esperaban a que hubiera una oportunidad de ser parte de el, la lista en espera era grande.

Los niños tuvieron su primer exposición, nunca habían imaginado ver su trabajo impreso y mostrándose en algún lugar, luego vendrían otras excursiones y un viaje, así como otras exposiciones. Vieron el fruto del esfuerzo y la dedicación de más de un año, en el que los niños conocieron el trabajo en equipo, la integración de grupo, la sensibilización de ellos y cómo ahora era normal dar muestras de afecto entre amigos, valorar el entorno y preocuparse por ello, por cuidarlo. Se dieron cuenta del papel que tenían y de las oportunidades que tenían por delante, los niños se habían transformado entre el juego, la fotografía y el objetivo estaba cumplido. La fotografía como mediación artística tiene una colección de 80 fotografías parte del CoCoFoGP en la que se ve el desarrollo de la visión de 20 niños que se transformaron en mejores personas, y que esa mejora se proyectó en sus familias y que es la semilla de bienestar en su comunidad, en que las conductas son distintas, positivas y sanas.

Como maestro de fotografía del CoCoFoGP del programa de México, Cultura para la armonía de la Secretaría de Cultura y de la Dirección Colectivos Comunitarios de Culturas Populares e Indígenas, a través de la unidad Regional de Gómez Palacio, efectuado de agosto del 2016 a septiembre del 2017, me es muy grato haber participado en esta oportunidad de experiencia, que me llena de satisfacción de ver 20 niños que evolucionaron y que al volverlos a ver pasado un tiempo, me reciban y recuerden con mucho cariño como yo a ellos al verlos madurar y progresar, adquirieron nuevos valores, se formaron en el respeto, en la dinámica de integración y trabajo en equipo, en el cuidado del entorno, en la perseverancia y en buscar ser mejores cada día.

Como artista visual estoy convencido de que la intervención social a través de la mediación artística es una herramienta de transformación y concientización de la realidad positiva y benéfica, por lo que reitero mi compromiso con este tipo de programas y apoyos.

Miguel Espino
El CoCoFoGP en su segunda excursión en 2016, en los campos de flores de Cd. Juárez, Dgo.
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Miguel Espino

Miguel es fotógrafo por pasión y convicción, catedrático en Ibero Torreón, dirige la comunidad de fotógrafos de La Laguna: ƒ/Laguna. Ha impartido cátedra en Museo Arocena y fue maestro del Colectivo Comunitario de Fotografía de Gómez Palacio CoCoFoGP, enseñando fotografía documental en proyectos de identidad y patrimonio cultural inmaterial a niños del Valle de Chapala bajo el programa México, Cultura para la Armonía de la Secretaría de Cultura. Miguel es un lagunero apasionado de su tierra a través de la imagen.